Es tan amplia la trayectoria de don Martín, que resulta muy difícil resumirla con pocas palabras.

Nació en 1913. A los cuatro años, asistió como oyente a la escuela Bernardino Rivadavia de Villa Obrera., ingresando a 1º año en 1925 a la Escuela Superior de Comercio de Tucumán.

Numerosos fueron sus trabajos, en la sección almacenes de los Ferrocarriles, secretario de la Liga Taficeña de Futbol, secretario de la Universidad Popular, en la Caja Ferroviaria de Crédito y Ahorro, Empresa Cesca Hnos., Compañía “El Cóndor” y en la Compañía de Citricultores de Tafí Viejo (C.O.T.A), estas son partes de su vida como trabajador rentado, pero mucho más intensa fue su vida cultural, que comienza siendo un niño.

En 1922, a los nueve años, integró el comité “Billiken”, una institución benéfica que con dinero proporcionado por su benefactor el Ing. Aníbal Pasquini, Compraba alimentos y los entregaba a los pobres.

En 1928, a los 15 años, es nombrado miembro de la Comisión de Caballeros de la Sociedad Italiana. Ese mismo año, es asociado cadete del Club Atlético Talleres de Central Norte, colaborando con la Biblioteca Popular Avellaneda, en 1933, ya como cadete asociado adulto, debe renunciar para cumplir con el servicio militar.

En 1930, es nombrado secretario de la Asociación “Amigos del Arte”.

En 1936, ingresó como secretario de la Cooperadora de la Escuela Nacional nº 46 “Nicolás Avellaneda”.

En 1937, junto a otros miembros de la Biblioteca Pasquini, inició gestiones para construir el Edificio Propio en el terreno que ya habían adquirido en calle Belgrano.

En 1939, fue secretario del Consejo Superior de la Universidad Popular colaborando también en el proceso de Municipalización.

En 1942, integra el frente de la Juventud Taficeña y entre este año y 1943 participa en la formación del Liceo Secundario que fue la Base para la creación del Colegio Nacional “Gral. San Martín”.

En 1943, se incorpora al Honorable Concejo Deliberante siendo presidente del Cuerpo. De este modo, estuvo siempre presente en todos los movimientos y comisiones, que tenían como finalidad mejorar o beneficiar nuestras instituciones.

Fue un hombre sencillo, amable, dispuesto siempre a entablar una conversación amena, con una sincera sonrisa siempre a flor de labios, quizás por sentirse satisfecho, feliz, al saberse querido por la gente y por todo lo que hizo en bien de nuestra comunidad.

Falleció el 21 de febrero de 1991, Tafí Viejo le debe un reconocimiento.