La Gaceta: De la capital a Tafí Viejo en cinco minutos, pero con precaución

La nueva diagonal elimina los cruces transversales. Los peatones que evitan pasarelas generan peligro.

La primera reacción al transitar la nueva diagonal a Tafí Viejo es pensar que han exagerado. Que se trata de una obra monstruosa para recorrer un trayecto que, en el peor de los casos -marchando a 20 km/h-, demanda 18 minutos de nuestras vidas. Dos calzadas principales con dos carriles cada una, banquinas de hormigón, una generosa platabanda con separadores del mismo material. Todo eso sumado a dos colectoras de doble mano a cada lado de la traza principal, puentes peatonales y tres distribuidores a diferente nivel de la calzada principal para organizar los accesos a los barrios emplazados a la vera de la ruta provincial N° 314.

Los técnicos y directivos de Vialidad Provincial, responsables de la obra, prefieren hablar de visión a futuro: “no sabemos si el día de mañana construyen otro Lomas de Tafí en la zona, porque carece de un plan de ordenamiento territorial a corto, mediano o largo plazo, y todavía hay lugar para nuevos emprendimientos urbanísticos”, justificó Dante Divizia, secretario de Obras de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV).
Los tres distribuidores dispuestos equidistantemente a lo largo de los 5,6 kilómetros de la diagonal tienen por objeto ordenar el acceso a los barrios y cruzar al carril opuesto en el caso de que sea necesario. En la nueva autopista a Tafí Viejo no hay lugar para las improvisaciones ni para los atajos: todo está perfectamente delimitado y no hay posibilidades de un cruce imprevisto con otro vehículo. Con lo que sí hay que tener precaución es con los cruces de peatones: a pesar de haber pasarelas para atravesar la autopista, en un recorrido, LA GACETA pudo comprobar que algunos vecinos, específicamente en el barrio UTA (el último antes de Tafí Viejo) optan por saltar los separadores de hormigón de la platabanda en vez de subir a los puentes. Algunos, incluso, cruzan con criaturas en los brazos. Hasta que haya un mayor control, los conductores no tienen más remedio que bajar la marcha en estas zonas.

Con los ojos atentos
En un primer recorrido, un conductor puede “marearse” con tantos puentes, cruces y pasarelas a diferentes niveles. Pero la realidad es que la cartelería y las demarcaciones en la ruta orientan con claridad. Es necesario estar atentos y circular a baja velocidad hasta que se comprenda el funcionamiento.

Desde la capital hacia Tafí Viejo, el primer distribuidor que aparece permite el acceso al barrio Los Pocitos (ubicado a la derecha de la ruta), al conocido motel que hay en la zona, a Lomas de Tafí y al barrio Policial (izquierda).

A este último también se puede entrar por la avenida Francisco de Aguirre. El segundo distribuidor lleva a los barrios Tula y Lomas de Tafí, mientras que el tercero entra al barrio 12 de Junio (UTA) y a Lomas. Los dos primeros distribuidores se ubicaron por debajo de la calzada principal y el último es un puente sobreelevado. Divizia explicó que los cruces a diferente nivel se realizan para evitar eliminar los conflictos laterales de tránsito. “El único conflicto que puede aparecer es el tangencial, que se genera entre el vehículo que sale del distribuidor para retomar la calzada principal y el que viene por esta última. Para evitar eso, se construyó un tramo para bajar la velocidad”, señaló. Lo que sigue es una rotonta que organiza la entrada a Tafí Viejo, el punto final de la obra inagurada el viernes pasado. Este es el único distribuidor a nivel de la nueva traza. Si se respetan las velocidades reglamentarias (60, 80 y 100 km/h, según el trayecto), desde la avenida Francisco de Aguirre hasta la rotonda el tiempo que se demora es de apenas cinco minutos.

Fuente: La Gaceta

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